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En Casanova será testigo de imágenes
de una época ya pasada: una antigua máquina
para hacer mantequilla en algún rincón
de las escaleras; un tocadiscos de principios del siglo
XX en uno de los salones de estar, o los primeros juguetes
de sus dueños.
Y no se sorprenda si, al caer el sol, queda hechizado
por el sonido majestuoso de Vivaldi que llena discretamente
toda la casa.
Venga y experimente paz. Venga a renovar sus energías.
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